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| hermanas en Jesús |
En el momento que recibimos a Jesucristo en nuestro corazón, nuestro espíritu nace de nuevo
(Ef. 2:1-2), luego en el bautismo en agua nace de nuevo el alma (Ro. 6:1-11), y en la resurrección el cuerpo nacerá de nuevo, cuando sea transformado en un cuerpo incorruptible (1 Co. 15:52) Cuando el creyente no se bautiza las ataduras que le colocaron en el mundo permanecen en él, por ello no puede dejar de cometer los pecados del pasado.